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Hervé Poulain, el arte a 300 km/h
 

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Hervé Poulain, el arte a 300 km/h


Del circuito de las 24 horas de Le Mans a las salas de subasta, Hervé Poulain hizo de su pasión una profesión: organizar el encuentro entre arte y automóvil.

Nacimiento de una pasión

"¡Soy un fanático de belleza y de velocidad!" Desde el principio, el famoso tasador de subastas del bufete Poulain & le Fur expresa su pasión. Este especialista de ventas de arte y de automóviles antiguos, dirigente de uno de los establecimientos más prestigiosos de París, vive de pasiones que comunica al público de las salas de venta. Una vocación descubierta tardíamente… "El arte contemporáneo vino a mi encuentro cuando hacía mis estudios de Derecho sin gran convicción. Y corrí mi primera carrera a los 29 años…" Fue entonces uno de los primeros a celebrar el encuentro entre "El Arte y el automóvil", en una obra publicada en 1973 y que hoy constituye una referencia. En 1974, organiza la primera venta de automóviles antiguos y, en 1975, de objetos y dibujos relativos al automóvil. El mismo año, propulsa el arte contemporáneo hasta el más mítico de los circuitos: el de las 24 horas de Le Mans.

Bólidos de colores de vanguardia

Al volante de un BMW 3.0 CSL decorado por Alexandre Calder, ocupa el 5° lugar de la prueba después de 9 horas de carrera, cuando un percance mecánico le obliga a abandonar. No importa, el bólido de color rojo, azul y amarillo causó sensación, ¡y el piloto aficionado compitió con los campeones profesionales! En 1979, termina 6° a bordo de un BMW M1 "Pop Art" pintado por Andy Warhol. En total, serán nueve obras firmadas por los más grandes artistas contemporáneos las que nacerán de ese desafío. Entre ellas, otro BMW 3.0 CSL transfigurado por Frank Stella (1976), y el 320 de Roy Lichtenstein (1977); un Venturi 600 LM revisado por Arman (1994), y un McLaren F1 en el cual César dibuja en 1995 una de sus compresiones… realizada a partir de trofeos inspirados por Poulain en el curso de las competiciones. En 1998, al despedirse de la prueba, declara: "Artistas y pilotos comparten un mismo atractivo por la nobleza de los soportes y la velocidad. También los une su capacidad para exponer en todos los sentidos del término…"

Al encuentro del público

"El automóvil, percibido como símbolo de la sociedad de consumo, ocupó un lugar importante en las temáticas del Pop Art y de la Nueva Figuración" declara Hervé Poulain, quien, desde los entablados del Hotel Drouot hasta los circuitos de carrera, logró sorprendentemente realizar el encuentro de dos mundos divergentes, el automóvil y el arte contemporáneo. Multiplica las iniciativas, al confiar un Lamborghini Diablo al malicioso pincel de Wolinski (1996), o al apoyar la exposición organizada alrededor del Porsche 911 por la galería Art Saint-Gilles en París. Incansable descubridor de talentos, ahora considera confiar el Porsche que conducirá en el Campeonato de Francia 2002 a un artista chino, escogido entre los representantes de "una escuela de arte contemporáneo muy interesante y desconocida del público"

[11/04/2002]




 

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